Una de las dudas más comunes de los corredores es… ¿cada cuánto tengo que renovar mis zapatillas para correr? No hay una respuesta fija y concreta y quien te dé un valor se está quedando contigo, ya que depende de varios factores, pero siempre se puede hacer una aproximación en función de tus características y del tipo de zapatilla.

El primer valor que siempre escuchamos todos es: “para unas zapatillas de entrenamiento, alrededor de 800 kilómetros”, pero luego tenemos un cuñado que lleva 3 años con las mismas zapatillas y les ha hecho 3000 kilómetros (por lo menos…). Vamos a dar un repaso a los factores que afectan:

La suela

La suela es una de las partes de la zapatilla que antes se desgasta, ya que está en constante contacto con el suelo y es la que hace que traccionemos hacia adelante en cada pisada. Hoy en día ya no tenemos tantos problemas con la suela como teníamos hace unos años, ya que los materiales han mejorado y no se “come” la suela tan rápido, pero siempre hay que tenerla en cuenta, ya que si se desgasta rápidamente, esa zapatilla será malilla ya de entrada.

El upper

Cuando una zapatilla se rompe suele ser por el upper, porque se descose o porque nos las hemos comprado muy ajustadas y ha habido un punto caliente durante los rodajes que ha hecho que acabe cediendo. Normalmente suele ser por descuido del que compra más que por las características de las zapatillas, aunque también es cierto que algunas salen defectuosas y se suelen romper antes por problemas de fábrica. Si esto pasa con menos de 200 kilómetros, lo mejor es que te pongas en contacto con la tienda donde las compraste.

La amortiguación

Cuando no es la suela ni el upper lo que se rompe, suele ser la amortiguación la que determina la vida útil de una zapatilla, no porque se rompa, sino porque pierde sus facultades y la zapatilla deja de ser eficiente. A simple vista la zapatilla seguirá igual (bueno, un poco sucia de los entrenamientos), pero por dentro estará gastada. Es por esto que unas zapatillas pueden durar 3000 kilómetros, sí, pero ojo, porque no es la zapatilla que te compraste, es otra cosa.

Como no se ve el desgaste, es aquí donde se hace una estimación de lo que puede durar una zapatilla en función del tipo. Una zapatilla de competición ligera, al tener poca amortiguación puede durar de 300 a 500 kilómetros. Una zapatilla de entrenamiento de 800 a 1000 kilómetros, y una zapatilla de trail running un poco más, aunque suele desgastarse antes la suela o el upper.

Tú, el corredor

No sólo es la zapatilla lo que determina la vida útil, tú también. Cómo pisas, cuánto pesas, tu grado de pronación, lo que las cuides… Todo cuenta. Un corredor de 100 kilos desgastará antes unas mismas zapatillas con todos los demás factores iguales que uno de 80 kilos. Pura física. Así que dar un valor exacto de la duración es arriesgado cuando hay tantos factores en juego.

Consejos

  • Fíjate en la suela de la zapatilla. Si está visiblemente dañada, es hora de cambiarlas.
  • Si llevas alrededor de 900 kilómetros con el mismo par de zapatillas para entrenar, es posible que necesites una renovación. Si son unas zapatillas ligeras, mejor no pasar de los 600 kilómetros.
  • Puedes seguir utilizando las zapatillas si no tienes otra opción, pero sé consciente del riesgo que puede suponer, ya que no es la misma zapatilla que te compraste. ¿Se puede seguir cuando llevas 1500 kilómetros? Sí, pero mucho cuidado, no es lo recomendable.

Y vosotros, ¿cada cuánto cambiáis vuestras zapatillas?