Cómo limpiar unas zapatillas para correr

Un aspecto que afecta bastante a la durabilidad de las zapatillas para correr y que pasamos por alto es la limpieza.

Además, hay mucho mito que rodea al tema, así que vamos a ver hoy cómo hacerlo correctamente para alarga la vida de las zapatillas y, ya de paso, que no queden estéticamente feas una vez puestas.

Alternativas hay muchas y cada persona suele tener su propio método con el que quedan bastante bien. El problema está en que muchas veces las zapatillas se dañan y pierden propiedades, aunque no lo parezca a simple vista.

¿Es la lavadora la mejor opción?

Sin duda es la opción más cómoda y rápida. Con el peso de las años, las marcas han trabajado algo en este aspecto y ahora la mayoría de los modelos pueden aguantar un lavado corto y suave en la lavadora.

Si vamos mal de tiempo, adelante, pero no es la mejor opción para utilizar todas las semanas, ya que los pegamentos que unen las piezas de la zapatilla sufren mucho. Además, el calor puede deformar la zapatilla y puede que hasta el rozamiento dentro del tambor destroce la consistencia de la malla.

Una buen truco para evitar el último punto es meter las zapatillas en la lavadora con una o varias toallas viejas. De esa manera se reducirá el rozamiento. Eso sí, los pegamentos van a sufrir igual, así que no, no es la mejor opción.

¿Y el lavavajillas?

Desde hace unos años, hay gente que utiliza el lavavajillas para lavar las zapatillas. Sin duda, es menos agresivo que la lavadora, y poniéndolas en el estante superior, con un ciclo corto a baja temperatura se pueden conseguir buenos resultados.

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Aún así, sigue siendo un método agresivo para el calzado. Por otra parte, si tienen pegotes de suciedad, vamos a tener que hacer un lavado previo a mano para no ensuciar en exceso el lavavjillas. Tampoco es la mejor opción.

Desengrasantes

Desde que salió el KH-7 hace unos años, muchos corredores lo utilizan para limpiar sus zapatillas. Lo he probado y deja la zapatilla muy limpia, incluso cerca de su estado inicial si no fuese por las “arrugas” que se forman por la pisada.

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Eso sí, esto es peor que la lavadora. El KH-7 es muy efectivo para limpiar azulejos y demás, pero es muy agresivo para el calzado. Se come los pegamentos y hace que las zapatillas pierdan propiedades.

Si las quieres tener muy limpias y, por lo que sea, no las vas a volver a utilizar, puede que sea un buen método. Para seguir utilizándolas, mejor no.

Limpiadores de zapatillas

Hay kits de limpieza de calzado que se venden en tiendas especializadas, sobre todo de sneakers.

El problema es que estos kits van muy bien para materiales como el cuero o suede, pero para los uppers de zapatillas para correr, que tienen que proporcionar ventilación, no es lo mejor. De todas formas, quizá sea la mejor opción de las que he mencionado hasta ahora.

¿Y entonces cómo las limpio?

A mano. La respuesta se veía venir, pero lo cierto es que no hay nada como dedicarles 30 minutos y hacerlo con paciencia y esmero.

Por supuesto, el punto de partida puede ser muy distinto. Podemos tener las zapatillas sucias por el polvo de la ciudad (que tarda bastante en notarse) o podemos volver con las zapatillas hechas un Cristo si hemos pisado en tierra después de un día lluvioso. Y no hablemos de si hemos pasado el día en la montaña.

Prelavado

En el peor de los casos tendremos pegotes de barro a los lados de la zapatilla, los surcos de la suela totalmente marrones, upper también manchado…

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Pensamos que nuestras queridas zapatillas no volverán a ser las mismas, pero con paciencia se puede trabajar en ellas. En estos casos hará falta un prelavado.

Estos son los pasos a seguir:

  1. Quitamos el barro superficial (el que claramente sobresale de la zapatilla) con un cepillo o con la mano si no somos muy escrupulosos. No usaremos agua aún, ya que si no el barro puede pasarse a otras partes de la zapatilla. Sólo cepillo o dedos y nada más volver del entrenamiento.
  2. La clave está en dejar secar la zapatilla para que el barro se endurezca. Puede que pasen 6 horas desde que te las quitaste, pero este punto es importante para evitar que se impregne la zapatilla con más barro.
  3. Cuando esté seco golpearemos la zapatilla contra una pared por la parte de la suela. Otra forma es calzárnoslas y dar saltos fuertes contra el suelo. De esta manera nos desprenderemos de gran cantidad del barro.
  4. Para quitar el barro de la suela, utilizaremos algo fino. La tapa de un bolígrafo Bic o un clip pueden servir. Si la zapatilla tiene algún hueco más, hacemos lo mismo.
  5. Para terminar de quitar casi todo el barro, cogeremos un cepillo de puntas duras y cepillaremos la zapatilla suavemente. Con esto quitaremos el barro que sobresale pero no hemos podido quitar con los pasos anteriores. No tiene que ser un cepillado agresivo. No te preocupes si se queda marrón la zapatilla, después se solucionará.

Una vez hemos quitado gran parte del barro, estamos listos para el lavado.

Lavado a mano

Para lavar las zapatillas a mano habrá muchos métodos diferentes. Este artículo está inspirado en uno de Jónatan SImón en foroatletismo.com y hablaremos del método que él utiliza. Yo personalmente aprendí de ese artículo y tengo mis pequeñas variaciones, pero la base es la misma.

  1. Quitamos los cordones, que los lavaremos en la lavadora o a mano frotando.
  2. Quitamos las plantillas, ya sean las de la zapatilla o las personalizadas. Se lavarán a mano, luego lo veremos.
  3. Preparamos dos cubos de agua, no tienen por qué se muy grandes. Un cubo tendrá agua fría y el otro agua templada, a la que le echaremos aditivos

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  1. Productos y utensilios que usaremos y que tenemos que tener a mano: bicarbonato (yo éste no lo uso), detergente neutro, cepillo de calzado, cepillo de dientes, paño de microfibra y esponja de nylon.
  2. Metemos la zapatilla entera en el cubo de agua fria y cepillamos con el cepillo de calzado hasta que la mayor parte del barro o suciedad se quede en el cubo. Se notará por el color del agua. Si la zapatilla aún está sucia, vaciamos el cubo y volvemos a llenarlo y hacemos el mismo proceso hasta que la zapatilla quede decente.
  3. Añadimos detergente neutro al otro cubo y mojamos el cepillo de dientes. Cepillamos toda la zapatilla sin llegar a ser agresivos, sobre todo la malla.
  4. La esponja de nylon no es necesaria, pero ayudará en casos en los que tengamos zonas con manchas más difíciles.
  5. El interior de la zapatilla lo frotaremos también con el paño de microfibra mojado con agua y detergente.
  6. Mientras hacemos 6, 7 y 8, iremos pasando un paño con agua templada para que se absorba el detergente.
  7. Repetiremos los 4 pasos anteriores hasta que estemos contentos con el resultado. No tienen que quedar como nuevas, pero sí decentes.

Secado

Mucha gente utiliza papel de periódico, pero tiene mucha tinta y, cuando el papel esté húmedo, seguramente se pasará a la zapatilla. Lo mejor es utilizar papel de cocina absorbente.

  1. Formamos una base con el papel de cocina absorbente para colocar las zapatillas.
  2. Hacemos bolas con el papel de cocina y las metemos en la puntera para que absorban la humedad.
  3. Las dejamos secar al aire y a la sombra. Nunca debemos secarlas al lado de la estufa ni al sol porque puede pueden deformar el chasis y desgastar el pegamento de la zapatilla.

Extra: plantillas

Las plantillas no se suelen manchar, pero sí que absorben todo el olor de la planta del pie y muchas veces quedan inservibles antes de que termine la vida útil de la zapatilla.

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Si se han ensuciado, lo mejor para limpiar las plantillas es frotarlas con un cepillo de calzado mojado con agua templada y detergente neutro. Hay mucha variedad de plantillas hoy en día, pero la mayoría se quedarán casi perfectas con este procedimiento.

Pero otro tema muy distinto es el olor. En realidad el olor lo causa una bacteria, así que si eliminamos esa bacteria, eliminaremos el olor. Hay varias formas de eliminar la bacteria:

  • Con productos antibacterianos potentes: caros, pero eficientes.
  • Frotar con un cepillo mojado en una solución de agua, vinagre, detergente neutro y bicarbonato o aplicar con un bote de spray y luego cepillar.
  • Meterlas en la lavadora: no muy efectivo según la plantilla, pero rápido y cómodo.
  • Meterlas dentro de una bolsa de congelados en el congelador durante 2 días. El frío matará las bacterias.

Tras la eliminación, sobre todo si se han quedado húmedas, habrá que secarlas como las zapatillas: al aire y a la sombra.

¡Y eso es todo, espero que os sirva esta guía para alargar la vida de vuestras zapatillas!

 

Artículo inspirado, versionado y ampliado de Jónatan Simón en foroatletismo.com

Foto principal: trailchile.cl