9 Consejos para mantener la motivación al correr

Correr, como la mayoría de los deportes nos ayuda a liberar estrés y endorfinas, a olvidar problemas, nos hace ver la vida de otro color, nos enseña muchas cosas, nos ofrece experiencias únicas y, por supuesto, nos ayuda a mantener una mejor salud, no sólo del cuerpo sino también de la mente, a mantenernos en forma. ¡Bendito sea el running!

Pero, como pasa con el resto de cosas de la vida, no todo es color de rosa y no siempre somos capaces de tener las fuerzas, ganas y motivación suficientes para correr o, aun teniéndolas, sentimos que van disminuyendo, que se nos van agotando las reservas y que cada vez nos cuesta más encontrar la razón para salir a correr.

Por eso hemos elaborado este artículo con el objetivo de ayudaros no sólo a reencontrar la motivación, si es que habéis llegado a perderla, sino también a potenciarla para que nunca os falte.

Muchos consejos os parecerán auténticas perogrulladas y puede que sea cierto en gran parte e incluso que ya seáis conscientes de que debéis hacer cosas así para mantener la motivación pero, como os comento casi siempre que escribo artículos con consejos para correr, el mero hecho de verlos por escrito y que parezca que os los dice otra persona, que no sois vosotros mismos, parece que les da más fuerza y que hacen más efecto, al menos, a mí me pasa. Así que que os animo a leerlo, aunque sea en una pasada rápida porque os pueden ser útiles, seguro.

¡¡¡Vamos a correr, ánimo!!!

1.- Disfruta con lo que haces…

…y haz aquello que más te hace disfrutar.

Aunque parezca una sinestesia o suene paradójico, una de las grandezas de correr es que se puede sufrir y disfrutar a la vez o, como me gusta decir: disfrutar sufriendo.

Me refiero a que aprendas a disfrutar de esa sensación de que te va faltando la respiración, se te acelera el pulso, empiezas a notar cansancio en las piernas, etc. No se trata de sufrir por sufrir ni hace falta que vayamos todo el rato a tope pero es que, aun yendo “de tranqui”, sientes ese cansancio, tendrás días en los que te cuesta más correr, así que disfruta porque son gajes del oficio.

Por supuesto, potencia aquello que más te hace disfrutar y elimina de raíz lo que no te guste o te genere un estrés innecesario. No te gusta hacer series o estar todo el rato mirando el crono para ver el ritmo, ¡pasa de ello!, sal sin reloj o no utilices pulsómetro GPS. Lo pasas mal en las bajadas peligrosas, no las hagas, hay mucho trail sin tanto nivel técnico.

Y, tanto en un caso como en otro, deléitate con todo lo bueno que te ofrece el correr, observa cómo vas mejorando, en tiempos o simplemente en sensaciones, cómo mejora tu vida tanto a nivel físico como mental.

Disfruta, disfruta y vuelve a disfrutar, así de sencillo.

2.- Escucha tu cuerpo y tu mente…

…y adapta lo que haces a lo que te vayan diciendo.

Bueno, maticemos un poco porque a algunos el cuerpo y la mente parece que sólo le piden que se quede en casa tumbado en el sofá tomando una cerveza o refresco mientras ve la tele o echa una partida a algún videojuego.

Me refiero a que, si estás más cansado de lo habitual (el niño no te ha dejado dormir, demasiado trabajo, etc.) no te fuerces en hacer el entrenamiento tan duro que te tocaba hoy, tómatelo con calma e incluso no lo hagas y tómate un día de descanso.

Del mismo modo, si un día te notas más inspirado de la cuenta, por la razón que sea, date un homenaje y corre más rápido o más lejos de lo que te tocaba, aprovecha ese subidón de ánimo. Eso sí, ten en cuenta que a lo mejor al día siguiente pagas las consecuencias por haberte pasado pero, que te quiten lo bailado.

3.- Ponte objetivos y retos…

…que sean motivantes pero alcanzables.

Este consejo es poco original porque no es sino la transcripción al mundo del running de lo que siempre se ha dicho de que los objetivos deben ser “SMART”: específicos, medibles, alcanzables, realistas y en tiempo.

Como le dijo el conejo a Alicia, “Si no sabes a dónde vas, ¿qué importa el camino que elijas?” así que, piensa en algún objetivo que te sea retador para que el hecho de pensar en lograrlo te motive pero, claro, sé sensato y ponlo alcanzable no sea que se convierta en lo contrario, una especie de demonio que te machaca cuando ves que no sólo no lo alcanzas sino que cada vez está más lejos.

Da igual que sea un objetivo aparentemente pequeño porque tan válido puede ser “conseguir correr 30 minutos seguidos 4 días a la semana” como “hacer una maratón en menos de tres horas”, lo importante es que a ti te sirva como punto de referencia, como meta y que te ayude a encontrar una razón para prepararte para ello y a lo que aferrarte en los momentos de bajón.

4.- Sé constante…

…pero no te obsesiones.

La constancia es la clave de la mejora y, por extensión, del mantenimiento de la motivación pero tampoco hay que sacar las cosas de quicio y pensar que, por estar unos días sin correr por exámenes, enfermedad o lo que sea vamos a perder el trabajo hecho durante meses atrás.

Es mejor meter todos los días un euro en la hucha que meter un día un billete de veinte euros y luego estar diez días sin meter nada. Es decir, es mejor hacer tres o cuatro días a la semana de diez kilómetros que salir uno o dos de veinte o veinticinco aunque en ambos casos se sume un kilometraje y tiempo similares.

Por cierto, si consigues que esa constancia se convierta en hábito, te sales y lo bordas. Consejo para conseguirlo: tómalo como si fuera una especie de “obligación no forzada”. Es decir, asume que tal y cual día tienes que salir a correr y hacer no sé cuántos kilómetros y no lo desplaces de ahí salvo causa realmente justificada.

5.- Créate tus propias contraexcusas…

…para derrotar a las excusas.

Quizá ha quedado un poco rebuscado el título pero es muy sencillo: para cada “ay, qué mal porque…” encuentra o crea un “no pasa nada porque…”.

Ejemplo práctico: para el típico “uf, no veas qué calor, casi hasta quema el suelo, así no hay manera de salir a correr” dite que “no hay problema, cojo el cinturón de hidratación y así hecho un par de sorbos por el camino” o “vale, hago la ruta por aquélla calle de la fuente y sí me remojo a mitad del entrenamiento”.

Encontrar contraexcusas es tan sencillo como poner excusas, sólo es cuestión de practicarlo un poco y verás qué fácilmente las creas.

6.- Varía lo que haces, prueba nuevas experiencias…

…incluso aunque no sean puramente de correr.

Si haces siempre lo mismo, corres por los mismos sitios, etc. al final te entra complejo de hámster así que prueba a ir por caminos que no conoces, diferentes ritmos distancias, superficies. Lleva siempre unas zapatillas en el coche o en los viajes, ve corriendo a hacer los recados.

Te aseguro que verás las cosas de manera diferente y, el mero hecho de sentirte fuera de tu entorno o, como se suele decir, de tu zona de confort, te genera nuevas experiencias y recompensas.

Ah, cuando digo variar, también me refiero a probar a correr en la pista o en la cinta porque, si no lo has probado nunca, podría sorprenderte el juego que dan esos dos recursos que son mucho más que “el sitio para hacer series” (en el caso de la pista) y “donde me pongo a correr cuando hace frío, llueve o no tengo tiempo” (en el caso de la cinta).

Es más, aunque me haya centrado en variar cómo y dónde corres, hazlo extensivo también a otras modalidades o deportes porque, aunque no sean lo mismo que correr, sigues haciendo deporte, mantienes la forma y, en definitiva, la motivación.

¿Qué tal un chapoteo en la piscina o un paseo en bici, un poquito de trekking o correteo por la montaña, … te atreves con un triatlón… y con unas clases de estrés metabólico (p. ej. Crossfit) o tonificación (p. ej. Bodypump)? Alternativas tienes a cientos.

7.- Cómprate nuevo material…

…y úsalo, claro.

Lo llevamos en los genes y lo reforzamos desde pequeños: ¡cómo molan los regalos!

Pues aprovéchalo, autorregálate algo de material aunque no lo necesites aún y verás cómo sube tu nivel de motivación, no deja de ser un premio.

Y, si no, si quieres ser más pragmático, piensa que, al haberlo comprado, una vocecita dentro de tu cabeza te dirá que “oye, que te has gastado una pasta en esas nuevas zapas, tendrás que salir a correr para amortizarlas, ¿no?”.

8.- Comparte tu afición…

…en el sentido más amplio de la palabra “compartir”.

No me refiero a que te hiperconectes y estés todo el día subiendo a las redes sociales o blogs las fotos y entrenamientos que has hecho sino que voy más allá: busca compañeros de fatigas, sal con gente a correr, busca algún club, etc.

Hay mil opciones que te pueden permitir mayor o menor grado de compromiso por lo que puedes disfrutar tanto si eres de los que no salen nunca sin compañía como si te agobia un poco el verte obligado a ir a entrenar siempre con el club. Si no lo has probado nunca, verás cómo cambia la historia de salir solo a ir con el grupo.

Ah, por supuesto, no olvides hacer alguna foto de vez en cuando y escribir unas líneas en tu Facebook, Twitter, Instagram o lo que utilices, que eso también forma parte del mundillo y el intercambio de mensajes y cachondeo que suelen dar mucho juego y suben el ánimo a cualquiera.

9.- Compite tanto como te apetezca

…y tómate un respiro o paréntesis cuando lo estimes oportuno

El deporte lleva implícito una gran parte de superación, me da igual que hablemos de un élite o de un popular, todos competimos, aunque sólo sea contra nosotros mismos porque va innato en nuestra condición humana.

Así que aprovéchalo para motivarte, me da igual si es inscribiéndote a mil carreras o simplemente compitiendo contra lo que dice tu cronómetro en tus entrenamientos.

Es más, si quieres mejorar tiempos y tienes idea de buscar un puntito más cada vez, compite a menudo, aunque sea con cero presión, sin que sea estrés añadido, simplemente como algo diferente a lo del día a día, como un entrenamiento con dorsal. Verás que esa sensación de las mariposas en el estómago que revolotean antes de la competición son una de las mayores motivaciones que existen y que, aun cuando eso te suponga estrés, cada vez lo vas controlando mejor y lo disfrutas más.

Eso sí, si ves que te agobias, que te genera más estrés que disfrute, que no te apetece por la razón que sea, tómate un ligero y sabroso paréntesis, desconecta temporalmente porque no pasa nada, ya volverás, te lo aseguro.

¿Qué os han parecido los consejos, os han gustado? Si habéis echado en falta alguno o queréis compartir vuestros truquillos para mantener y potenciar la motivación, por favor, no dudéis en decirlo en las sección de comentarios porque seguro que nos vienen bien a todos ya que, quien más y quien menos hemos tenido algún momento de bajón al correr.

¡¡Disfrutad!!!