7 consejos para iniciarse en el Trail Running

Cuando alguien quiere iniciarse en el trail running le asaltan infinidad de dudas, tanto si viene del mundillo asfaltero como si es totalmente neófito en esto del correr así que, para echaros un cable, hemos elaborado esta lista con 7 consejos para iniciarse en el Trail Running que esperamos os sea de utilidad.

Aunque sobre lista sean siete consejos hemos intentado sintetizar lo máximo posible a la vez que cubrir cuantas más posibilidades y perfiles, mejor, así que, en realidad hay muchos más consejos implícitamente. Se podrían recopilar un millón más, algunos de los que os damos ya os los sabréis o los tendréis interiorizados, posiblemente se nos haya quedado alguno importante en el tintero.

Por cierto, aunque sean sólo siete, si se te hacen muchos, te propongo estudiar uno cada día de la semana y así ya no tienes excusa para decir que “no tenía tiempo para leer tanto ni para asimilar tantas cosas a la vez”. Fuera de bromas, échale un vistazo porque seguro que encuentras cosas interesantes en las que no habías reparado.

7 consejos para iniciarse en el Trail Running

1.- Piensa y actúa con mentalidad de trail runner

Si estás empezando y nunca has corrido antes, esto te será más fácil porque partes de cero, con la mente limpia y abierta a todo que irá empapando con facilidad todas las nuevas cosas que va a ir descubriendo pero si vienes del mundillo del asfalto, cuidado porque seguramente tengas que hacer un reseteo un cambio de mentalidad y filosofía importante.

Tranquilo, que no va a ser traumático, pero sí que es necesario que te hagas a la idea desde el primer día de que cambian muchas cosas: los ritmos y las distancias son relativos y cobran otra dimensión, el desnivel pasa a ser un dato especialmente relevante que puede hacer que dos distancias de una misma longitud sean totalmente diferentes en dificultad y en el tiempo necesario igual que el hecho de ir a cierto ritmo pueda ser lo más fácil del mundo o imposible de llevar, vas a caminar mucho no sólo a correr, los tiempos que tienes de referencia del asfalto no te sirven, las pulsaciones que marque tu pulsómetro y umbrales son diferentes, la lluvia, frío y barro dejan de ser un impedimento y se convierten en una especie de amigos o patio de recreo, tendrás que entrenar y trabajar de otra forma…

Running y trail running no son dos deportes diferentes, pero casi.

2.- Asesórate, déjate guiar y aprende (de otros)

Siempre hago hincapié en que hay que buscar asesoramiento especializado en los temas médicos, entrenamiento, elección de material…, pero en el caso del trail running también es importante prestar mucha atención a los consejos y recomendaciones de los que saben ya más por viejos que por diablos porque la experiencia es un grado en esta modalidad deportiva.

En trail running puedes haber vivido mil experiencias pero siempre habrá algo que te sorprenda así que aprende y empápate de todos los consejos que te den los que se supone que ya han pasado por ello.

Pero, ojo, en el trail running también hay muchísima “creencia de la abuela”, cosas que se hacen “porque sí, porque siempre se han hecho así”, sin tener fundamento o incluso siendo erróneas o al menos mejorables. Otras veces, son cosas que se han quedado desfasadas, que a ti no te han de ir tan bien como a quien te lo ha contado.

Por ejemplo: mil veces te dirán que te pongas vaselina en mil sitios, que tal o cual prenda no es necesaria, verás a gente con dos pares de guantes, recibirás consejos contradictorios, verás quien es super previsor y lleva mil cosas en la mochila y quien sale casi sin nada.

Así que, no dés nada por supuesto sino que debes escuchas y probar por ti mismo analizando cómo te va y así ir elaborando tu conjunto de buenas prácticas.

3.- Analiza continuamente y aprende de tu entorno

Ve siempre con los cinco sentidos al máximo para aprender del nuevo entorno que seguramente no es el mismo en el que vives a diario y aprende a leerlo, prever cosas, escucha lo que te dice…

Acostúmbrate a correr con tiempo “no bueno” (lluvia, nieve, frío, barro…) porque te va a tocar hacerlo muchas veces y no está la posibilidad de “llamo a casa y que vengan a por mí” como en asfalto. Aprende a orientarte con las señales de los caminos marcados, los mojones, seguir rutas o mapas…

Analiza cómo respondes en subidas y en bajadas, prueba tus límites y no los sobrepases, no te cebes en las subidas ni te pases en las bajadas porque pueden ser peligrosas amén de que desgastan mucho (aunque mole ver ritmos rápidos en el GPS)…

4.- Elige bien el material, tanto el que compras como el que utilizas

El material siempre es importante pero en trail running puede ser vital y marcar la diferencia entre el disfrute y el sufrimiento más penoso.

Aquí no hablo sólo de unas zapatillas de trail running adecuadas para el kilometraje, terreno, ritmos, distancias, condiciones, … en las que vas a correr sino que también son igual de importantes el textil (todo, desde los calcetines hasta las camisetas y pantalones o mallas), la nutrición (líquida y sólida), hidratación…

Además, aparece una amalgama de elementos que en asfalto tienen un carácter secundario o que casi ni se usan como la mochilas, riñoneras o cinturones, gafas, manguitos, pantorrilleras, prendas de abrigo, frontales, bastones…

Especial atención al material de seguridad: manta térmica, chaleco o paravientos, nutrición “para por si acaso”, botiquín…

Todo esto son cosas que debes considerar tener en tu “caja de herramientas” pero no sólo en casa sino también de cara a elegir lo que llevas. Busca material polivalente para que te sirva para muchas situaciones, no escatimes (aunque tampoco tires el dinero), invierte en material bueno y adecuado para tus necesidades, piensa que el peso y la durabilidad del material son importantes.

5.- Seguridad ante todo

Seguridad ante todo porque, aunque el trail running no es peligroso per se, sí que puede darnos algún que otro susto y, de hecho, no será rara la vez que nos veamos metidos en algún imprevisto.

Sé sensato y piensa que una retirada a tiempo puede significar una victoria más adelante y no me refiero a una competición sino simplemente a darte la vuelta si ves que te has quedado sin agua, si no te encuentras bien, si el terreno o el clima se complican demasiado, si no te ves capacitado para hacer una bajada.

Eso en cuanto a la actitud pero también piensa en eso de que “hombre precavido vale por dos” y trata de llevar siempre contigo la manta térmica, algo de nutrición de “para por si acaso”, agua suficiente, prendas de abrigo prácticamente imprescindibles como los manguitos y un chaleco.

Con el tiempo irás apreciando mejor este consejo, te lo aseguro.

6.- Entrena pensando en el trail running

Huelga decir que tu forma física es importante y la debes trabajar pero no te centres sólo en correr por el monte, en acumular kilómetros y tiempo en plan “cuanto más mejor”, no obsesiones con ritmos, desniveles o lo que sea. No dependas siempre del pulsómetro – GPS – Reloj, aprende a guiarte por sensaciones.

Trabaja y entrena con cabeza, con un plan basado en tus capacidades y objetivos, trabaja la fuerza, movilidad, técnica, coordinación. No te olvides ni del asfalto ni de trabajo de series ni del trabajo en llano. Sácale partido a los entrenamientos de estrés metabólico, cambios de ritmo… Plantéate competiciones, no entrenes por entrenar.

Entrena la nutrición en marcha, analiza cómo te sientan los diferentes alimentos y bebidas y trata de conjugar lo que te gusta más con lo que te funciona mejor que no siempre será lo mismo.

7.- Escucha a tu cuerpo

Este aplica a cualquier modalidad deportiva pero en el trail running es especialmente importante porque no se trata sólo de ir en progresión y no avanzar más rápido de lo que somos capaces de asimilar sino que aplica de manera continua. Por ejemplo te estás quedando helado y ya hace tiempo que dejaste de disfrutar, sientes que te estás quedando sin energía y ya no te queda comida, estás con molestias que amenazan con lesión.

Volviendo un poco al primero de los consejos, ten mentalidad de trail runner y no caigas en el error de que “como voy a salir a andar no cuenta como entrenamiento” porque, aunque vayas andando, puedes estar exigiéndole mucho a tu cuerpo y a lo mejor deja de ser un descanso activo y se convierte en una sobrecarga por la acumulación de fatiga.

Presta atención a los síntomas que te avisan de algo que puede venir después: malestar gástrico que acaba en gastroenteritis, olor del sudor que te puede indicar que estás ya tirando de proteínas porque vas apajarado, sensación de sueño que puede suponer una caída del azúcar, subidas o bajadas de temperatura corporal, inicio de rozaduras o ampollas.

Seguro que te toca sufrir una y mil veces pero que sea un sufrir placentero, no un sufrir porque sí porque lo que cuenta es disfrutar y seguir en el mundillo del trail running durante muchos años.

Entonces qué, ¿te animas a pasarte al trail running?