Conocí al que es ahora mi marido -entrenador personal y dueño del Gimnasio Notoh, que entrena, 6 días de los 7 de la semana, durante 11 meses al año- en una época en la que yo hacía natación 2 veces por semana para mantenerme un poco a tono, pero, poco a poco, lo fui dejando.

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Me propuse volver a hacer ejercicio y encontré el plan para empezar a correr desde cero de Runnics. Mi marido ha sido un apoyo constante para conseguir completarlo, aunque no lo ha tenido nada fácil: he usado CIENTOS de justificaciones y excusas para no salir a correr ¡Las mujeres somos muy buenas encontrándolas! He escogido algunas de las más eficaces. Seguro que os suena más de una…

Top 10 de excusas para no correr

  1. Hace frío. Esta ha sido mi excusa más usada y, a día de hoy, lo sigue siendo, es la que mejor me funciona.
  2. Hace calor. Esta no funciona tan bien como la anterior, pero los días de verano intenso funciona.
  3. No quiero madrugar. Por un día a la semana que tengo para descansar, eso de que suene el despertador a las 7h de la mañana para ir a hacer ejercicio, me sienta muy, muy mal. También me ha funcionado, le pongo vocecita de dormida y no me insiste mucho.
  4. Tengo el periodo. Al principio me funcionaba, ya no sirve para nada.
  5. Me duele un tobillo. Hace unos meses me torcí un tobillo y me ha estado molestando mucho. Cuando creía que estaba recuperada volvía a entrenar, pero al día siguiente iba coja al trabajo. Esta excusa me ha servido durante 4 meses.
  6. Tengo que hacer la comida. Una excusa muy buena, por que entrenar da hambre y claro, un chico sano como mi marido tiene que cuidarse comiendo alimentos saludables y poca comida rápida. Digo poca, por que de vez en cuando hacemos nuestros excesos…
  7. Tengo que limpiar. Mala excusa por que tengo el resto de la semana para hacer esa tarea, no me suele funcionar muy bien, a no ser que la casa parezca una pocilga y me vea la cara de “maniática de la limpieza”, entonces sí funciona.
  8. No puedo seguir tu ritmo corriendo. Ya no es efectiva, él va a mi ritmo y si yo sólo aguanto 30 min. yo me vuelvo a casa y él se queda sudando un ratito más.
  9. Y las que peor me funcionan: “no tengo tiempo” y…
  10. “estoy cansada”.

“Correr es regalarme tiempo, reservar un momento del día para mí.”

Pero después de recopilar y usar todas estas excusas para no correr, me he dado cuenta de que la pereza que a veces supone calzarse las zapatillas, no se puede comparar con los beneficios de hacer ejercicio:

  1. La naturaleza. Para mí es una de las mejores cosas que tiene correr, el estar en contacto con la naturaleza. Nosotros tenemos la suerte de vivir enfrente de un pinar, y en alguna ocasión nos hemos cruzado con ardillas y conejos, en otra ocasión vimos un ciervo pero no era en Madrid. Esto no tiene precio y es una maravilla.
  2. Ahora que empieza a hacer buen tiempo vas cogiendo un tono moreno en la piel, así cuando llega la temporada de piscina no tienes ese blanco nuclear de oficina.
  3. Comprarte esas zapatillas de moda, o esa camiseta, o esas cintas de pelo que se llevan ahora… yo ya tengo otra excusa para ir de compras 😉
  4. Poder usar ropa cómoda sin tener que dar ninguna excusa
  5. Hacer algo con mi pareja, aunque sea correr, para mí es un placer y me gusta.
  6. El desestresarme y poder desconectar del resto del mundo durante un tiempo.
  7. Regalarme tiempo, reservar un momento del día para mí.
  8. Ver cómo tus piernas van cogiendo fuerza, y aparece la forma del gemelo. Las botas me siguen quedando enormes, pero ¡ya tengo gemelo!.
  9. Pero, lo mejor de todo para mí, es la liberación de endorfinas que te da esa sensación maravillosa de saber que lo has hecho, que has subido esa “cuesta maldita” sin que se te salga el corazón por la boca, que cada día aguantas un minuto más y corres 100 metros más.
  10. Y la mirada de orgullo de tu familia, reconociendo el esfuerzo que ha sido para ti no poner ninguna excusa y salir a correr.
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Así que chicas, de verdad, no lo penséis. Calzáos unas zapatillas de running de mujer -hay modelos para cada tipo de corredora- y salid a correr ¡Todos los comienzos son duros pero merece la pena!

Y, día a día, con cada 100m más que hagáis, notaréis que ya no os falta el oxigeno como antes, ni se os sale el corazón por la boca. Cuando paréis, las piernas os dirán “¿Por qué paras? Nosotras todavía aguantamos 100m más.